
Dejar de usar calderas a carbón en favor de calefacción por infrarrojos Si deseas convertir tu taller en una “fábrica ecológica”, lo primero que hay que eliminar es la caldera a carbón. Es un sistema anticuado y sucio, además de ocupar demasiado espacio. En lugar de lidiar con tuberías de vapor y cámaras de combustión, optamos por sistemas de lámparas de infrarrojos de onda corta. Esto elimina las emisiones de carbono en el lugar donde se realiza el proceso de secado. Además, libera mucho espacio en el suelo. Cómo funciona realmente Las calderas tradicionales simplemente calientan el aire, con la esperanza de que la humedad salga de la madera. Las lámparas de infrarrojos funcionan de manera diferente: atacan directamente las moléculas de agua dentro de las fibras de la madera. Utilizamos tubos de cuarzo de alta potencia que emiten radiación electromagnética. Esta energía penetra en la madera, creando una presión que hace que la humedad salga mucho más rápido. El resultado es un ciclo de secado mucho más rápido que el habitual. Configuración adecuada Dependiendo del tamaño del horno, solemos utilizar arrays de lámparas de cuarzo llenas de halógenos. Lo importante aquí es la densidad de potencia. Si utilizas tubos de alto voltaje (entre 380V y 400V), puedes obtener más potencia por cada milímetro. Eso significa que el sistema de calefacción puede ser más pequeño, pero seguirá proporcionando la misma cantidad de calor que una caldera convencional. Pero no basta con usar cualquier lámpara con cualquier tipo de madera. Utilizamos recubrimientos especiales en el cuarzo para ajustar la longitud de onda. Las lámparas de onda corta son ideales si necesitas que la superficie se seque rápidamente. Las lámparas de onda media son mejores para maderas gruesas, ya que penetran más profundamente. Si no se selecciona la lámpara adecuada para el tipo de madera, se producirá un fenómeno conocido como “endurecimiento superficial”. En este caso, la superficie se seca demasiado rápido, atrapando toda la humedad en su interior. No es algo bueno. Las ventajas y desventajas reales Cambiar a calefacción por infrarrojos es un cambio sencillo, pero tu factura de electricidad aumentará. Necesitarás un panel eléctrico capaz de manejar una gran corriente eléctrica cuando se activen las lámparas. Por otro lado, el mantenimiento es muy sencillo. Ya no hay necesidad de limpiar la suciedad o buscar fugas en las calderas. Si una lámpara se quema, basta con reemplazarla por otra nueva. Un consejo: el cuarzo es frágil. Si los transportadores tiemblan demasiado o algún fragmento de madera golpea una lámpara, esta se romperá. Asegúrate de que los soportes estén bien fijados y que la protección sea sólida, y así todo estará bien.