
Deje de convertir su taller en una sauna
Si alguna vez ha pasado un día de verano tratando de secar resinas o madera, sabrá lo difícil que es. La mayoría de los sistemas utilizados simplemente calientan el aire alrededor del material. Es un desperdicio total.
En poco tiempo, todo el taller se convierte en un horno gigantesco. Es incómodo para usted y representa un verdadero problema para su sistema de aire acondicionado.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos lámparas de infrarrojos direccionales para dirigir el calor exactamente donde es necesario.
Cómo funciona realmente
Imagínese un calentador tradicional: simplemente distribuye energía en toda la habitación, sin control alguno. Las lámparas de infrarrojos no funcionan así. Emiten radiación en línea recta. La energía viaja a través del aire sin calentarlo, y solo libera calor cuando llega al material.
Está calentando el objeto a tratar, no toda la habitación.
Eso representa un gran alivio. Su taller permanece más fresco, su equipo está más contento, y su sistema de aire acondicionado no tiene que trabajar tanto.
Configuración adecuada
Para la mayoría de los proyectos relacionados con la madera, utilizamos lámparas de cuarzo de onda corta o media. Tienen la potencia necesaria para penetrar profundamente en la madera, en lugar de solo quemar su superficie.
Pero hay que tener cuidado con la potencia. Es necesario equilibrarla según la velocidad a la que se mueve el material. Una mayor potencia permite procesar más material, pero hay que asegurarse de que los paneles eléctricos puedan manejar esa carga. A nadie le gusta que el interruptor se caiga justo en medio del proceso de secado.
También utilizamos reflectores para dirigir el calor hacia el objetivo deseado. De esa manera, el calor no afecta a la maquinaria ni, peor aún, a la persona que opera la máquina.
El inconveniente
El problema es que esta precisión conlleva ciertos sacrificios. Dado que el calor está dirigido con tanta precisión, no se puede confiar en que el aire ayude a igualar la temperatura en todo el material. Si el objeto no está bien colocado bajo la lámpara, habrá zonas frías. Eso significa que el sistema de transporte debe estar perfectamente ajustado. Si el objeto se desplaza unos pocos centímetros, la densidad del calor disminuye y el tiempo de secado aumenta. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre un acabado perfecto y un producto defectuoso.