
Mantener a los lechones calientes sin gastar una fortuna
Seamos honestos: mantener calientes a los lechones recién nacidos no es solo una tarea tediosa; es una cuestión de supervivencia. Si se enfrian demasiado, estás en problemas. Pero durante mucho tiempo, los agricultores tuvieron dos opciones malas: o bien pagar una fortuna por calentadores de marca reconocida, o apostar por lámparas baratas y genéricas que se descomponen en poco tiempo.
Decidimos crear algo intermedio. Utilizamos los mismos materiales de alta calidad que utilizan las grandes granjas industriales, pero eliminamos el exceso de costos asociados a las marcas prestigiosas. Obtienes la misma cantidad de calor y la misma duración de vida, pero sin esos costos innecesarios.
El secreto está en el calor
Hemos ajustado la potencia para que el calor llegue realmente a la piel, en lugar de quemarla solo en la superficie. Para lograr esto, utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque el vidrio barato se ensucia después de unas pocas cientos de horas de uso, y una vez eso ocurre, el calor disminuye.
Un consejo rápido: presta atención a la voltaje. Si es demasiado bajo, perderás ese calor intenso. Si es demasiado alto, el filamento se dañará en pocos días. Ajusta la voltaje exactamente según las especificaciones indicadas, y todo funcionará bien.
Diseñados para los establos
Los establos son entornos difíciles: están llenos de polvo, son húmedos y someten a las herramientas a condiciones extremas. Hemos visto demasiados calentadores fallar debido a problemas en sus conexiones.
Por eso, hemos utilizado un recubrimiento especial en el cuarzo para evitar esas “zonas frías”. También hemos reforzado las conexiones, de modo que puedan expandirse y contraerse sin aflojarse. Pueden soportar condiciones extremas.
Configuración adecuada
Lo mejor de todo es que estos calentadores pueden sustituir fácilmente a los originales. Se adaptan perfectamente a la mayoría de los dispositivos estándar y generan mucha calor en un espacio reducido.
Pero hay algo importante: como el calor es muy concentrado, debes tener cuidado con la altura en la que los coloques. Si los colocas demasiado bajos, quemarás a los lechones. Si los colocas demasiado altos, el calor no llegará hasta ellos.
Además, asegúrate de que el aire circule bien. Quieres un equilibrio para evitar la formación de zonas donde se acumule amoníaco.
Con la altura correcta y un buen flujo de aire, tus lechones permanecerán cómodos y saludables. Simplemente así.