
¿Por qué los sistemas automatizados de calefacción utilizan nuestras lámparas?
Cuando se trata de crías recién nacidas, ya sean polluelos o cachorros, la temperatura no es solo un detalle; es lo más importante. Si la temperatura disminuye, surge un problema.
La mayoría de las bombillas económicas no pueden soportar el ciclo constante de encendido/apagado de los sistemas automatizados. Simplemente se queman. Hemos diseñado nuestras lámparas infrarrojas para que puedan soportar ese tipo de uso intensivo sin fallar.
Dirigir el calor exactamente donde sea necesario
Lo importante es que el calor llegue directamente a los animales, y no se desperdicie calentando todo el espacio en el que se encuentran. Hemos modificado el filamento y el vidrio para que el calor se mantenga concentrado. De esta manera, se logra una temperatura constante de entre 32-35°C, incluso si hay corrientes de aire que entran por las paredes.
Un consejo: no exceda la potencia de las lámparas en espacios pequeños. De lo contrario, podrían dañarse los sensores. Asegúrese de que el flujo de aire coincida con la cantidad de calor generada, así evitará esos puntos calientes molestos.
Diseñadas para durar, no solo para encajar
Utilizamos vidrio de cuarzo de paredes gruesas por una razón: las bombillas baratas se deforman cuando se calientan demasiado. Las nuestras, en cambio, permanecen rígidas.
Además, utilizamos un llenado halógeno. En las bombillas normales, el tungsteno termina opacando el vidrio, y el calor disminuye. Con nuestro sistema, el tungsteno vuelve al filamento. El vidrio sigue siendo claro, y el calor se mantiene constante durante miles de horas.
Y como utilizamos conectores estándar, cambiar la bombilla es muy sencillo. No hay necesidad de volver a conectar cables ni causar problemas. Solo basta con sacar la bombilla vieja e insertar la nueva.
Fiabilidad en condiciones reales
Los sistemas automatizados nunca dejan de funcionar; trabajan 24/7.
Hemos sometido estas lámparas a pruebas intensivas, para verificar su resistencia al “choque térmico”. En otras palabras, pueden soportar ciclos rápidos de encendido/apagado sin que el filamento se rompa.
No son “encendibles al instante” como algunas luces de tipo plasma, pero ese es un sacrificio que estamos dispuestos a hacer. Ofrecen un calor intenso que ayuda a los animales a regular su propia temperatura corporal.
Cuando todo lo demás en su sistema le causa estrés, queremos que las lámparas sean algo de lo que no tenga que preocuparse.