
Cómo detener el exceso de calor en las líneas de calefacción Dieffenbacher
Seamos sinceros: calentar las tablas de madera requiere mucha energía. Y en muchas líneas de producción Dieffenbacher, esa energía no se utiliza únicamente para calentar la madera, sino que se dispersa por todas partes.
Si alguna vez has estado en un taller de producción en julio, sabrás exactamente a lo que me refiero. Es como estar en una sauna. Hay que aumentar al máximo la potencia del sistema de calefacción y ventilación para evitar que la gente se desmaye. En otras palabras, es como pagar por el calor y luego tener que pagar otra vez para eliminarlo.
Hemos encontrado una forma mejor de resolver este problema: utilizando calefacción por radiación infrarroja direccional.
¿Cómo funciona realmente?
La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire para que así la madera se caliente. Ese es el problema. Las lámparas de radiación infrarroja son diferentes: emiten radiación electromagnética que viaja en línea recta hasta llegar a la madera. El calor no permanece en el aire, sino que va directamente a las fibras de la madera. Como la energía está concentrada, se evita que ese “calor residual” se disperse hacia el techo o afecte a los operarios.
Ajustar la temperatura adecuadamente
Lo bueno es que se puede dirigir el calor hacia áreas específicas. Por ejemplo, si los bordes de las tablas no se calientan lo suficiente, en lugar de aumentar la temperatura en toda la línea —lo cual solo hace que la habitación sea aún más caliente—, basta con ajustar los dispositivos de radiación infrarroja para que el calor llegue precisamente a esos puntos. De esta manera, los trabajadores permanecen frescos y las máquinas no se sobrecalientan. Todos ganan.
El inconveniente
La radiación infrarroja es muy rápida… Demasiado rápida. Pero esa rapidez puede ser un problema si las tablas tienen diferentes espesores o niveles de humedad. Si la calidad de la madera es irregular, es posible que la superficie se queme antes de que el interior de la tabla se caliente. Para evitar esto, es necesario tener un sistema de retroalimentación eficaz con sensores, para controlar la potencia del calor.
Es un pequeño sacrificio a cambio de un lugar de trabajo mucho más cómodo. El calor se dirige donde está la madera, no donde están las personas. Es un cambio sencillo en la lógica de funcionamiento, lo cual permite evitar el exceso de calor en las instalaciones durante el verano.